29 enero 2014

La técnica de meditación Vipassana

Pasó bastante tiempo desde mi último post, y la verdad que fue parte la locura de cambio de año, y parte porque estuve en un curso de meditación en el que no tuve acceso al "mundo exterior". Hoy les quiero contar un poco de este curso y mi experiencia.

La idea del curso es estar durante 10 días a plena disposición de la enseñanza de la técnica (son en total 12 días con la llegada y la partida), y para eso tuvimos que cumplir con ciertas reglas. Quizás la que más extraña parece es la de estar en silencio durante 9 días completos, incluyendo evitar cualquier comunicación verbal, visual y gestual. 
Lo único que me costó de esta norma fue el hecho de no poder expresar las palabras de cortesía, como por favor o gracias, disculpá, permiso, te ayudo, pasá vos primero, y ese tipo de cosas. Porque éramos 30 mujeres que compartíamos dormitorio, baño y comedor, y a veces me resultaba increíblemente necesario comunicarme. Debo admitir que rompí el silencio en ocasiones menores a los dedos de mi mano, pero en mi defensa debo decir que siempre fue sólo para ayudar a otra persona, por ejemplo un día le dije a una señora que había dos duchas libres, después de verla esperando y esperando pensando que estaban todas ocupadas. Nunca la palabra "dos" me causó tanta culpa. El ambiente de silencio era como un bálsamo, algo que nos rodeaba y nos acariciaba, era la autopista que nos permitía emprender este viaje hacia el interior, y si alguna vez alguien lo rompía se vivía como un ruido enorme, como si uno estuviera sentado en un parque leyendo un libro y dos autos chocaran a nuestro lado. Más o menos así. 

Otra de las reglas era no llevar ningún intoxicante, esto es ni alcohol ni cigarrillos ni drogas de ningún tipo, y aceptar a la alimentación simple y vegetariana que nos cocinaban. Desayunábamos a las 6:30am, después de dos horas de meditación más temprano, almorzábamos a las 11am, y a las 5pm tomábamos una merienda de una fruta y media y un té. Eso era todo. Amé esta alimentación y la disfruté. Para enumerar todos los beneficios de este tipo de alimentación podría cinco blogs, y tampoco es la idea ni mi área de conocimiento, pero hay una verdad lógica e irrefutable que es que, cuanto uno más consciente es de su cuerpo, más consciente naturalmente es de su alimentación. Lo que se ingiere, se ingiere con conciencia, comprendiendo en todo momento que somos lo que comemos, y al experimentar el ser en profundidad, también se experimenta la alimentación en profundidad.

También debíamos cumplir estrictamente con el horario de actividades fijado. Esto incluía once horas de meditación distribuidas desde las 4:30am a las 9pm. No podíamos practicar yoga aunque sí estiramientos simples (tannnn necesarios después de largas horas sentados). 
Hombres y mujeres estábamos separados y, aunque nos veíamos de lejos, no hacíamos ninguna actividad juntos, aunque sí en el mismo espacio físico, como la sala de meditación, pero siempre separados por una distancia razonable. Estaba prohibido el contacto físico con las demás personas.

Y por supuesto debíamos evitar contacto con el mundo exterior, dejando celulares, reproductores de música, computadoras, material de lectura y escritura, cualquier instrumento musical. En resumen, se evitaban todos los estímulos externos para que nada interrumpa nuestro trabajo hacia adentro, la observación del interior.

Si bien todo esto parece muy estricto, para muchas personas resulta hasta imposible de imaginar, comprobé que nada se hace por capricho, todas estas condiciones aportan a una experiencia profunda y pura. Y además, cuántas veces en la vida tenemos la posibilidad de estar con nosotros mismos durante diez días corridos, y encima aprendiendo una técnica de autoconocimiento que remite a la época de Buda? Animarse a dedicarse este tiempo es un regalo.

Amén de las condiciones que les conté, la enseñanza de la técnica me sorprendió por su simpleza y pureza. Se enseña de a poco, paso a paso, y siempre a través de la experiencia. No voy a decir que fue fácil, al contrario, todos los días tuvieron momentos difíciles, algunos insoportables, me dolieron las rodillas, la espalda, la cabeza. Pero cada tanto tenía uno de esos momentos de comprensión, donde todo se aclara y pareciera que viví toda mi vida esperando a llegar a ese momento. Todo parece tan simple y tan obvio. Y quizás minutos más tarde volvían los dolores, las tensiones, a veces la somnolencia, a veces la agitación mental. Era como observar una montaña rusa de emociones, pensamientos y sensaciones, tratando de mantenerme ecuánime a las volteretas.

Tuve la suerte de examinar mi mente capa a capa y sentirme a gusto en ella. Tuve la oportunidad de trabajar duro y superar las dificultades. Tuve la suerte de comprender que todo es impermanente, que todo cambia, hagamos lo que hagamos. 
No voy a intentar explicar la técnica porque no corresponde, porque se enseña de esta forma y no de otra, y porque no hay nada como la experiencia personal en este sentido. Sólo quiero que sepan que estos lugares existen, que los cursos son abiertos para todos, y que son gratuitos, uno va y vive, come, aprende gracias a las donaciones que han hecho estudiantes antiguos, y si uno quiere, al finalizar el curso, puede dejar una donación para que un nuevo estudiante pueda recibir la enseñanza. Todas las personas que trabajan allí, desde los organizadores hasta los profesores y cocineros, son voluntarios. Todos están allí para servir a los demás mientras aprenden, sin recibir nada material a cambio. Lo hacen por amor a los demás.

Es la suma de todo lo que les cuento, y otras cuestiones que no incluí aquí las que hacen de ésta, una experiencia única e increíble.
Espero que, si alguien que lea esto tiene curiosidad de realizar un retiro así, mis palabras lo ayuden a inspirarse. Ojo, no puedo decir que sea fácil, es difícil, bien difícil, pero creo que hay pocos esfuerzos que valgan tanto la pena.

Les dejo la página y el nombre de un libro que cuenta un poco sobre Vipassana:
http://www.spanish.dhamma.org/

El libro se llama "El arte de vivir" de William Hart (no tiene nada que ver con la famosa organización El Arte de Vivir de Ravi Shankar, creo que ellos registraron la marca y se hizo muy famosa, pero esta organización es algo diferente).

Nos vemos pronto!


Namaste.



02 enero 2014

Chakras: los 4 centros de energía superiores

En la primer entrada del 2014, completamos la introducción a los chakras con los cuatro superiores:



4. El cuarto chakra es Annahata, ubicado en el centro del pecho, donde se balancean los tres centros de energía inferiores y los tres superiores. Es de color verde y su elemento es el aire. 
Su órgano sensorial es el tacto, e influye en todo el pecho y la espalda dorsal, en los pulmones y el corazón, en la energía vital, el prana. Desde este chakra se distribuye el prana hacia todo el cuerpo. Con Annahata equilibrado tendremos una energía vital balanceada, que se expande en todas las direcciones y nos permite vivir en armonía interna y externa. Se equilibran las energías femeninas y masculinas, y por eso se pueden resolver también los vínculos con los demás, todas las relaciones se vuelven sanas y puras. Los sentimientos y las emociones también se equilibran. 
Las personas con Annahata en armonía irradian calma y buena energía y pueden ser fuente de inspiración para otros. 


5. Vishudda Chakra es el quinto centro de energía, localizado en la garganta. Se lo representa con color azul, y posee el elemento aire y éter (considerado en India el elemento más sutil de la naturaleza) propicios para producir sonido. Aquí se genera lo que expresamos, y lo que queda sin expresar. El exceso o la carencia de expresión y comunicación verbal y no verbal puede provocar desequilibrios en este chakra.
Vishudda equilibrado lleva a la autoconfianza, a la pureza, a la serenidad, a la comprensión y a la correcta expresión. 
Su órgano sensorial es el oído, e influye en nuestra garganta, cuerdas vocales, cuello y toda la boca. 


6. Ajña Chakra es el chakra del entrecejo, de color violeta, y es donde todos los elementos de la naturaleza en estado puro se unen. En el entrecejo se unen los nadis ida y píngala en sushumna, equilibrando las energías femenina y masculina de la persona. Estamos ante la puerta a la intuición, a la sabiduría más profunda del ser. El que se concentra en Ajña logra calmar la mente y entrar en los deseos espirituales más profundos. Si se medita en el sexto chakra, se unen las polaridades, se trasciende la dualidad y finalmente se comprende el significado de todo conocimiento espiritual. El yogui que vive en este chakra se mantiene en estado de samadhi. 

7. Sahasrara, el séptimo chakra, situado sobre la coronilla, suele ser representado como un círculo blanco simbolizando la luna llena, o como un loto de mil pétalos de todos los colores. Si un yogui domina este chakra, se ilumina y se convierte en un ser divino. 
Así como el primer primer chakra tiene más que ver con nosotros como seres terrenales, el séptimo chakra es la energía más espiritual que encontraremos en nuestro ser. 

En resumen, todos los chakras influyen en diferentes aspectos de nuestro ser, pero ninguno es independiente de los demás. Podemos percibirnos como un todo y como cada elemento a la vez. 

Namaste.

18 diciembre 2013

Solsticio de verano

Antes de avanzar con los chakras, quiero contarles una historia:

En 2008 estuve viviendo en Nueva Zelanda. Pasé el verano en una isla que se llama Waiheke, donde la mayoría son casas de fin de semana o veraneo, y sólo unos pocos habitantes -unos 3000- viven de forma permanente. 

Trabajaba con algunos argentinos más como moza en una cafetería que se llamaba The Lazy Lounge, un bar sobre una colina con mesas en el jardín y vistas al mar, donde siempre mirábamos los barcos que se acercaban a la isla y veíamos las tormentas formarse desde lejos, mientras nos enseñaban a preparar el mejor café que probé hasta ahora. 
Los dueños eran un inglés y un samoano, con tanta buena onda que no lo podías creer. Desde el fondo de la cafetería manejaban la radio de la isla, siempre nos ponían la música que queríamos escuchar para trabajar, y así toda la isla conoció el rock argentino (y algún que otro Arjona) gracias a nosotros. Fue un buen verano.
Acá ven una foto de la isla, un paraíso verde:



Mi jefa era una inglesa, Jeanette, de unos 50 años, rastas hasta la cintura tejidas con hilos de colores y una de las personas con mejor energía que conocí. Nos hacía reír, nos daba consejos y nos contaba secretos. Yo estoy convencida de que era bruja, o quizás estaba un poco loca.

Fue ella la que un día me comentó que se acercaba el 21 de diciembre, el solsticio, y que ése era un día muy especial porque el mundo espiritual y el mundo terrenal estaban más cerca que nunca. Que era el momento para escribir deseos, porque seguramente iba a encontrar la claridad para escuchar a mi esencia y conectarme con mis deseos espirituales más profundos. 

Como no tenía nada que perder, y estaba viviendo en una isla medio hippie, verde y me sentía abierta a cosas nuevas, ese 21 de diciembre hice mi primera lista de deseos. Pensé que no me podía hacer daño sentarme aunque sea un día por año a pensar, a evaluar, a poner prioridades, a soñar. 

Bastante después de hacerlo averigüé que el solsticio pasa dos veces en el año, el 21 de junio y el 21 de diciembre, y da comienzo al invierno y al verano. El 21 de diciembre es el solsticio de verano en el hemisferio sur, y es el día más largo y la noche más corta del año. En distintas culturas pre-cristianas se festejaban los solsticios de manera especial. A veces se los consideraba el inicio de un nuevo año, en culturas paganas de Europa se decoraban árboles para celebrar el nacimiento de Frey, su Dios del sol y la fertilidad. 
Estas celebraciones son tan antiguas como la cultura humana, antes por supuesto más conectada con la naturaleza, y siempre estuvieron cargadas de magia, distintas tradiciones y rituales.

Lo que hoy propongo, más allá de si creemos o no creemos en los poderes mágicos de este día, es tomarnos unos minutos para estar en silencio, evaluar el ciclo que está terminando, y soñar, imaginar cómo nos gustaría vivir el ciclo que empieza. Como cuando elegimos un sankalpa en los yoga nidra, pero esta vez con varios. Como si el universo estuviera ese día listo para escuchar nuestros deseos más profundos y cumplirlos.
Yo personalmente en general hago dos listas: una con lo que agradezco del año que termina, con lo que me hizo feliz, con lo que el universo me dio, con lo que logré, con la gente que hizo algo por mí; y otra con mis deseos para el año próximo. Como con el sankalpa, elijo cosas que quiero lograr o formas en las que quiero vivir, y escribo preguntándome lo siguiente: si el universo me diera hoy la seguridad de que lo que emprenda me va a salir bien, qué haría? Si no hubiera riesgos, y por lo tanto no hubiera miedos, qué me gustaría hacer con mi vida en el año próximo? Y eso escribo, imaginando que el universo está escuchando, quizás más que otros días. 


Bueno, la verdad no sé si mi propuesta es algo obvio que todo el mundo hace cuando llega fin de año, o si será algo que quizás alguien pruebe este sábado.
A mí un día Jeanette me lo contó, me gustó y me sirvió, fue una forma más de conectarme conmigo. 

Creo que está bueno terminar un ciclo y empezar uno nuevo con conciencia de que está pasando.
Feliz solsticio, felices fiestas!


Namaste.





09 diciembre 2013

Los primeros tres chakras: Muladhara, Svadhisthana y Manipura



Hola a todos!
Hoy voy a comentar los primeros tres chakras; tengan en cuenta que los chakras se numeran desde la tierra hacia el cielo.




1. El primer chakra se llama Muladhara, su color es rojo y se encuentra en la base de la pelvis, en la zona del perineo. 
Éste es también el lugar donde se aloja Kundalini, la energía dormida. Para los yoguis, utilizamos sólo un 10% de nuestra energía vital, siendo el 90% restante energía dormida que se aloja en la zona del primer chakra, conocida como Kundalini (simbolizada generalmente como una serpiente dormida). 
A Muladhara se lo conoce como chakra raiz, y tiene que ver con los aspectos más terrenales de la persona, de hecho su elemento es la tierra, el elemento más denso de la naturaleza. Se manifiesta en Muladhara la conciencia individual de la forma humana, los aspectos más propios de la supervivencia como comida u hogar. Por eso, para que Muladhara esté en armonía, debemos mantener hábitos de "supervivencia física" equilibrados, moderados. 
Si el primer chakra está desequilibrado, si no atendemos a nuestras necesidades de supervivencia, podremos resultar violentos, producto de nuestra propia inseguridad, producto del miedo más elemental de todos que es el miedo a la muerte.
Su órgano sensorial es la nariz, y su zona de influencia es de la pelvis hacia el suelo, isquiones, esfínter anal, piernas, pies, etc.


2. Svadhisthana es el segundo chakra, y se encuentra a la altura del coxis, también en la pelvis. Es naranja y su elemento es el agua. Su forma es circular, como la luna. 
Es el centro de la procreación, de la familia, de la fantasía, la creatividad, el placer, lo lúdico. Svadhisthana equilibrado permite el disfrute, las artes, la creación de nueva vida.  
El símbolo incluye a la luna porque los ciclos femeninos que ocurren en la zona están sincronizados con la luna a la vez que se relacionan directamente con la procreación, por lo tanto la luna y la procreación están íntimamente ligadas.
Su órgano sensorial es la lengua, y su influencia es en los órganos sexuales, caderas, pubis, vejiga, vías urinarias, etc.


3. El tercer chakra se llama Manipura y se encuentra a la altura del ombligo, en el plexo solar. 
Es amarillo y su elemento es el fuego, ya que es el fuego interno o agni el que ayuda a la digestión, a absorber los elementos externos que me nutren y desechar los que no me sirven. 
Este chakra tiene que ver con nuestra capacidad de usar este fuego interno para tomar sólo lo que nos sirve y desechar lo que no nos sirve en la vida, no sólo en un plano físico sino también espiritual. Nuestra capacidad de aprender de las experiencias buenas y malas, para luego dejar ir, soltar. 
También tiene que ver con la construcción del ego y el poder ya que el elemento fuego es solar, masculino, y por ende racional, intelectual. Y el ego es un producto de la mente, que necesita reconocimiento, poder, es vanidoso y busca la inmortalidad. 
Si Manipura está equilibrado, podemos aceptar lo que nos toca en la vida sin apegarnos, y podemos tener relaciones honestas y puras, sin necesidad de alimentar nuestro ego a través de ellas. 
Los órganos sensoriales de Manipura son los ojos, y su influencia es en la zona del abdomen, intestinos, colon, hígado, vesícula, riñones, etc.

Si a alguien le interesa este tema como para leer más, hay un libro de Osho que se llama "El libro de los chakras". Independientemente de si nos gusta Osho o no, para mí sus libros se caracterizan por ser sencillos y fáciles de leer, por lo que los recomiendo. Qué mejor que un poco de lectura esotérica para este verano!

Hasta acá llegamos hoy.
Namaste.