20 junio 2014

Una historia

Para empezar este fin de semana largo, un cuento del libro de Osho "India: mi amor".

Ocurrió durante los días de los Upanishad que un joven, Svetaketu, fue enviado por su padre a una gurukul, la familia de un maestro iluminado, para aprender. Aprendió todo lo que se podía aprender, memorizó todos los Vedas y toda la ciencia conocida en aquella época. Se volvió un experto, se convirtió en un sabio; su fama se empezó a difundir por todo el país. Ya no había nada más que enseñarle, así que el maestro le dijo: "Ya conoces todo lo que se puede enseñar. Ahora ya puedes volver."
Pensando que ya había pasado todo y que no quedaba nada más, porque todo aquello que sabía el maestro él también lo sabía, y el maestro le había enseñado todo, Svetaketu volvió a su casa. Por supuesto con gran orgullo y ego volvió junto a su padre. 

Cuando estaba entrando en el pueblo, su padre, Uddalak, vio por la ventana a su hijo que volvía de la universidad. Vio la forma en que caminaba, muy orgulloso; la manera en que mantenía la cabeza erguida, de forma muy engreída; la manera en que miraba a su alrededor, muy egocéntrica. Así que el padre cayó en la cuenta. Se puso triste y se deprimió, ya que esa no era la actitud de alguien que realmente sabe, ésa no era la actitud de alguien que ha alcanzado el conocimiento supremo. 

El hijo entró en casa. Pensaba que su padre se pondría muy contento, se había convertido en uno de los más importantes sabios del país, todo el mundo le conocía, todo el mundo le respetaba; sin embargo, vio que su padre estaba triste, así que le preguntó: "¿Por qué estás triste?" El padre respondió: "Sólo tengo que preguntarte una cosa. ¿Has aprendido aquello cuyo aprendizaje hace que no necesites aprender nada más? ¿Has conocido aquello a través de cuyo conocimiento cesa todo sufrimiento? ¿Te han enseñado lo que no puede ser enseñado?" El muchacho también se entristeció. Contestó: "No. Todo lo que sé me ha sido enseñado y yo puedo enseñárselo a cualquiera que esté dispuesto a aprender." "Entonces vuelve y pídele a tu maestro que te enseñe lo que no se puede enseñar", dijo el padre. "Pero eso es absurdo. Si no puede ser enseñado, ¿cómo va a enseñármelo el maestro?", contestó el muchacho. El padre le dijo: "Ahí reside el arte del maestro: él te puede enseñar lo que no puede ser enseñado. Vuelve."

El hijo volvió. Inclinándose a los pies de su maestro dijo: "Mi padre me envía para algo totalmente absurdo. Ahora mismo no sé dónde estoy ni qué te estoy pidiendo. Mi padre me ha dicho que venga aquí y regrese solamente cuando haya aprendido lo que no se puede aprender, cuando me hayan enseñado lo que no se puede enseñar. ¿Qué es eso? ¿Qué es eso? Nunca me hablaste de ello." El maestro respondió: "A menos que uno pregunte, es algo que no se puede decir. Tú nunca me preguntaste. Pero ahora estás iniciando un viaje completamente distinto. Y recuerda, no se puede enseñar, por tanto, es algo muy delicado; sólo te puedo ayudar indirectamente. Haz una cosa: coge todos los animales de mi gurukul -había por lo menos cuatrocientas vacas, bueyes y otros animales- y ve al bosque más recóndito donde no vaya ni pase nunca nadie. Vive con esos animales en silencio. No hables, porque esos animales no pueden entender ninguna lengua. Permanece en silencio, y cuando esos cuatrocientos animales, reproduciéndose, se hayan convertido en mil, entonces vuelve."
Llevaría mucho tiempo que los cuatrocientos animales se convirtieran en mil. Y tenía que ir sin decir nada, sin discutir, sin preguntar: "¿Qué me estás diciendo que haga? ¿Para qué me servirá eso?" Tenía que vivir con animales, árboles, y rocas; sin hablar, olvidando completamente el mundo de los hombres. Dado que tu mente es una creación humana, si vives entre seres humanos tu mente está continuamente alimentada. Ellos dicen algo, tú dices algo, la mente continúa aprendiendo, continúa dando vueltas. 
"Entonces, vete -le dijo el maestro- a las montañas, al bosque. Vive solo. No hables. Tampoco vale la pena pensar, porque esos animales tampoco entenderán tu pensamiento. Abandona allí toda tu erudición." 

Svetaketu obedeció. Se fue al bosque y vivió muchos años con los animales. Durante algunos días los pensamientos continuaron en su mente; los mismos pensamientos se repetían una y otra vez. Se convirtió en algo aburrido. Cuando no se sienten nuevos pensamientos te das cuenta de que la mente es simplemente repetitiva, una repetición mecánica; da vueltas al mismo surco. Y no hay manera de obtener nuevos conocimientos. La mente está feliz cuando hay nuevos conocimientos, ya que hay algo nuevo que moler, algo nuevo que resolver; el mecanismo continúa funcionando.
Svetaketu se dio cuenta de esto. Había cuatrocientos animales, pájaros, otros animales salvajes, árboles, rocas, ríos y arroyos; pero no había ningún hombre ni posibilidad alguna de comunicación humana. No tenía sentido que fuera egocéntrico porque los animales no sabían el gran sabio que Svetaketu era. No le tenían ninguna consideración; no lo miraban con respeto, así que poco a poco su orgullo desapareció porque era inútil e incluso resultaba estúpido comportarse de manera orgullosa con los animales. Incluso Svetaketu empezó a sentir: "Si sigo siendo egocéntrico los animales se reirán de mí; entonces, ¿qué estoy haciendo?" Sentado bajo los árboles, durmiendo cerca de los arroyos, poco a poco, su mente se quedó en silencio. 

La historia es bellísima. Los años pasaron y su mente se volvió tan silenciosa que Svetaketu olvidó completamente cuándo tenía que retornar. Se volvió tan silencioso que incluso esta idea había desaparecido. El pasado se había desvanecido completamente, y con la desaparición del pasado desaparece el futuro, ya que éste no es sino una proyección del pasado, nada más que el pasado llegando al futuro. Así que olvidó lo que había dicho el maestro, olvidó cuándo tenía que volver. No había cuándo ni dónde; él sólo estaba aquí y ahora. Vivía en el presente como los animales; se convirtió en una vaca. La historia dice que cuando los animales llegaron a mil empezaron a sentirse incómodos. Esperaban que Svetaketu los llevara de vuelta al ashram y él lo había olvidado; así que un día las vacas decidieron hablar con Svetaketu y le dijeron: "Ya ha pasado suficiente tiempo y nos acordamos que el maestro dijo que debías volver cuando los animales llegaran a mil, pero tú lo has olvidado completamente. Ha llegado el momento y debemos volver. Ya somos mil."

Así que Svetaketu regresó llevando los animales. Desde la ventana de su choza el maestro vio llegar a Svetaketu con los mil animales y les dijo a sus otros discípulos: "Mirad, vienen mil y un animales. Svetaketu se ha convertido en un ser tan silencioso, sin ego, sin egocentrismo; simplemente moviéndose entre los animales como uno de ellos."
El maestro salió a recibirlo; bailaba, extasiado. Abrazó a Svetaketu y le dijo: "Ahora no hay nada que decirte, ya lo sabes. ¿Por qué has venido? Ya no es necesario que vengas, ya no hay nada que enseñarte. Ya lo sabes." Svetaketu contestó: "Sólo para presentarte mis respetos, para postrarme a tus pies, para mostrarte mi gratitud. Ha ocurrido, me has enseñado lo que no se puede enseñar."

Hoy es el solsticio de invierno, llegamos a la noche más larga y al día más corto del año, mañana la balanza va a empezar a inclinarse hacia el otro lado, hacia la primavera, hacia el sol, hacia el nacimiento de lo nuevo. Les deseo una gran segunda mitad de año, que nos volvamos un poquito más animales, más en contacto con nosotros mismos, que encontremos más lugares de silencio, más paz!

Namaste.



11 junio 2014

101 Razones para ser Vegano

Hola, cómo andan?

Este post es muy breve, sólo quiero compartir con ustedes un video que me mostró mi hermano sobre ser vegano.

Para ponernos un poco en contexto repasemos, en líneas generales, los distintos tipos de alimentación que podemos tener los seres humanos:

Los omnívoros comen alimentos de origen vegetal y animal. Vendría a ser la persona que come carnes animales, verduras, hortalizas, frutas, lácteos, huevos, cereales, legumbres, nueces, semillas, etc. 

Los que comúnmente llamamos vegetarianos, en realidad pueden ser divididos en distintos grupos:
Los ovo lacto vegetarianos comen huevos, productos derivados de los animales como lácteos, y principalmente vegetales, frutas, legumbres, cereales, nueces y semillas.  
Los lacto vegetarianos comen todo lo anterior menos huevos.
Los veganos son los vegetarianos en el sentido más puro de la palabra, es decir que no comen ni carne ni ningún derivado animal, ni huevos ni lácteos, incluyendo yogur, queso, helado, etc. 
Los crudívoros consideran que la cocción de los alimentos les quita sus propiedades nutritivas, por lo que no comen nada cocinado a más de 45ºC. Generalmente evitan todo tipo de carne y productos procesados.


En fin, si quieren saber, yo estoy en el grupo de los ovo lacto vegetarianos, caminando lentamente hacia el veganismo. Y digo lentamente porque cuando dejé de comer carne -o en verdad cuando acepté que ya no consideraba la carne como un alimento apto para mí- me resultó algo totalmente natural. 
Y el veganismo, si bien lo considero muy natural intelectualmente y hasta biológicamente mi cuerpo lo siente, aunque me den bastante asco los huevos y el olor de la leche, todavía me cuesta a nivel social y cultural. Es decir, me cuesta pensar que no voy a comer un alfajor nunca más (esa quizás es mi gula más que lo social y cultural ja)!! Me cuesta pensar en ir a una reunión con amigos y llevarme mi comida o no poder comer casi nada. A veces siento que "convenientemente me olvido" de muchas de las cosas que van a ver en el video, pero justamente por eso está bueno compartirlo y tratar de tenerlo presente entre todos cada vez un poco más.
Como la alimentación también es parte del camino del autoconocimiento, y este camino es un proceso, yo nunca me obligo a hacer cosas hasta no sentirme bien preparada y segura. No me interesan los rótulos, aunque sí creo que importa y que sirve ir introduciendo pequeños cambios a nuestra alimentación, que es una forma de cambiar nuestra vida. 
Quizás en unos años les cuente todo lo bueno y natural que me resulta el veganismo, o incluso sea crudívora, veremos veremos...

Mientras tanto, les quiero compartir este documental porque, como mínimo, los argumentos de este señor son dignos de ser escuchados.


Si no pueden ver el video desde acá, pueden entrar en el siguiente link:
https://www.youtube.com/watch?v=4Tk0fMvwIT4

Namaste. 



21 mayo 2014

Cada maestro con su librito

No sé si alguna vez les conté que fui a un colegio privado y a una universidad privada. No tengo quejas, al contrario, estoy muy agradecida porque sé el esfuerzo que hicieron mis padres para que estudie de esa forma y lo importante que era para ellos que yo reciba "La Mejor Educación". Me dieron herramientas, que creo que es lo más valioso que se le puede dar a un hijo. 

Después de pasar 18 años escolarizada, rindiendo exámenes nacionales, internacionales, parciales, finales y juntando diplomas a rolete, trabajé en algunas empresas donde también me sentía segura en una estructura bien definida, sabiendo que ocupaba el puesto de "analista de ..." o "jefa de ...", con las tareas detalladas en una descripción de puestos, evaluaciones anuales, horarios y días de trabajo definidos, compensaciones y beneficios acorde a la ley y otras veces no tanto; en fin, lo que nos hace personas "normales" felizmente insertadas en la sociedad. Sabía que si trabajaba duro podía llegar a ser gerente, directora, tener personas a cargo y ser todo aquello que siempre habíamos soñado para mí. 

Pero después de algunos años surgió un pequeño inconveniente: me di cuenta de que esa vida no me llenaba. Admiro a la gente que es feliz en la vida que elige, sea cual sea, oficina, artesana, vendedora, médica, ama de casa, la que sea, pero yo no lo lograba! Tenía curiosidad de experimentar otras posibilidades, otras formas de vivir, y bueno, durante algún tiempo me dediqué a probar algunas... Simplificando la historia bastante, porque honestamente nada se dio de un día para el otro ni tomé decisiones drásticas ni tuve visiones esotéricas que me mostraron el camino, simplemente pasito a pasito me fui alejando de lo que yo siempre pensé que iba a ser mi vida, para querer dedicarme cada vez más al yoga.

Adentrándome en este mundillo tan especial me di cuenta de que la forma de aprender no era ni tan sencilla ni tan estructurada como yo estaba acostumbrada. Mi ilusión era que alguien me dijera: lee estos 20 libros, anotate en esta institución oficial del yoga, cuando te recibas podés hacer un posgrado, etc. La realidad no fue así. En yoga, cada maestro con su librito. No existe alguien que tenga la verdad pura, el método único, de hecho dudo bastante de las escuelas que dicen que su maestro ES EL ÚNICO que tiene la razón, y que todos los demás están equivocados.
A mí el método que más me viene funcionando en este camino de conocimiento es (no se esperen algo muy científico): cuando el alumno está preparado, llega el maestro. Los aprendizajes más interesantes "cayeron" en mi camino como arte de magia, como de casualidad. Alguien comentó algo que fue un disparador para algo, alguien me mandó un mail que me interesó, así, de repente, caí justo con el maestro que me iba a ayudar a dar el siguiente paso. Y me dejo llevar, qué más podría hacer?

Con todos estos maestros que aseguran tener "LA técnica", es normal que cuando empezamos a practicar, generalmente no tenemos mucha idea de dónde caímos, y si lo que se hace en esa clase "es lo que hay que hacer" o qué otras posibilidades hay. 

Hoy les voy a comentar algunos de los distintos tipos de yoga que se pueden practicar, cada uno con sus características especiales. Si leyeron el post anterior, sobre los 4 senderos del yoga, todos los que voy a mencionar están dentro del camino del Raja Yoga. 

Hatha Yoga
Podría decirse que es la forma más clásica de acercarse al yoga, generalmente las prácticas incluyen asanas, pranayamas, y técnicas de relajación y meditación. El ritmo de la clase suele ser de lento a moderado. Algunas escuelas conocidas en Buenos Aires son: Sivananda, Hastinapura, Indra Devi.

Kundalini Yoga
Para la filosofía del Yoga, tenemos más del 90% de nuestra energía dormida, y esta energía recibe el nombre de Kundalini. En Kundalini el acento está en equilibrar los chakras, a través de asanas, pranayamas, el canto de mantras y meditación.


Ashtanga Yoga
Es un tipo de yoga dinámico, donde se combinan las posturas con la respiración y el movimiento. Estas secuencias de posturas combinadas se llaman Vinyasas, seguro les suena una vinyasa muy conocida: el saludo al sol. Les dejo las variantes del saludo al sol que se practican en ashtanga.



Iyengar Yoga 
El yoga Iyengar es un tipo de Hatha Yoga que pone el acento en la alineación y la perfección en las posturas. Se utilizan elementos y soportes: columpios, tacos, cintas, almohadones, etc. 


Acroyoga
Es una combinación de acrobacia, masajes y yoga. Se practica en grupo, se busca la interacción con los demás participantes. Se ve lindo no?

Bikram Yoga
Es una clase de hatha yoga en una sala a 42ºC. Es decir, una sala calurosa. Se favorece la desintoxicación a través de la sudoración, cambiando grasa por masa muscular. Recomiendan tomar por lo menos tres prácticas semanales. 

Yoga Prenatal 
El embarazo es un momento ideal para practicar yoga, el contacto con el cuerpo que está cambiando cada día y el contacto con el bebé desde un lugar más profundo. El yoga ayuda a preparar el cuerpo para el momento del parto. Existen grupos de yoga específicos para embarazadas que recomiendo, especialmente por la posibilidad de compartir con otras futuras mamás las experiencias que se van viviendo a lo largo del embarazo. También hay clases regulares aptas para embarazadas, como algunas de las que doy yo, donde la mujer embarazada participa de la clase con ciertos ajustes acordes a su estado. 


Yoga para Niños
Cada vez hay más interés en estas clases. Se aplican las técnicas de yoga adaptadas a la infancia para que los niños puedan acercarse a la práctica del yoga a través de juegos y movimientos. Ayuda a los niños a calmar la ansiedad, a relajarse y a tener mayor contacto con el cuerpo y su propia naturaleza. 


Dentro de cada uno de los tipos de yoga mencionados, también hay variantes de acuerdo a la escuela, el profesor, características de la sala o de los alumnos. 

Seguramente más de uno se dio cuenta de cuál era mi intención oculta en este post: mostrarles que cada maestro con su librito, cada estilo de práctica para ciertas personas y para cada momento de la vida. A veces lo pienso como una peregrinación. Pongámosle una peregrinación a Luján: se puede ir caminando, en auto, en bici, tomar colectivo, tren, ir por autopista, por camino de tierra, volando si queremos, pero todos estaremos yendo al mismo lugar y con la misma intención. Cada uno va a su manera, de acuerdo a sus posibilidades y gustos, pero a Luján no le importa, nos recibe a todos por igual. 

Como yo siempre les digo, no me interesa ser la profesora de todos ni para todos los momentos de la vida. Hay una práctica y un guía para cada momento. Ni yo soy dueña de la verdad, ni creo que nadie lo sea. Les recomiendo que prueben todo lo que les de curiosidad, y elijan lo que mejor les haga aquí y ahora. 

A partir de esta semana una profe colega y amiga va a reemplazarme en algunas clases que daba. Para esos alumnos: gracias por haber practicado conmigo este tiempo. Gracias por el cariño y por enseñarme. Les deseo que sigan aprendiendo en cada clase un poquito más sobre ustedes mismos. Les deseo a todos, alumnos y Edith, una gran conexión.


Namaste. 



28 abril 2014

Los 4 senderos del Yoga

Algo que admiro de la filosofía del Yoga, es que acepta la individualidad de cada persona a la hora de profundizar en su espiritualidad. 
Reconoce el hecho de que la Verdad es Una y las formas de llegar a ella varían de persona a persona, siendo todas igualmente válidas. 

En otras palabras, está bien que el camino sea distinto para cada uno, que cada uno ande con sus propios zapatos, sabiendo que en el fondo todos queremos llegar al mismo lugar. Esta tolerancia, este respeto por las creencias y las formas ajenas me encanta, sobre todo viviendo en una cultura donde muchas veces nos consideramos dueños de LA verdad, suponiendo que todos los demás están equivocados. 
Habitualmente observo que, tanto en temas más profundos como en cualquier conversación banal, todos queremos tener la razón, la opinión más inteligente, el argumento más válido, creemos ver la realidad desde la óptica única y verdadera. Y buscamos imponer esa verdad en los demás, como si el convencimiento de otros nos hiciera más poderosos... como si LA VERDAD necesitara de nuestra protección para existir! Es como si cada uno tuviera puestos unos anteojos con vidrios de un color diferente, y estuviéramos seguros de que nuestro color es el correcto, sin cuestionarnos jamás qué pasaría si nos sacásemos los lentes...

En los senderos espirituales siempre se trata de cerrar los ojos y mirar para adentro para conocer la verdad; se propone entonces que cada individuo busque la verdad de acuerdo a su propia naturaleza, algunos lo harán desde su corazón, otros desde su mente, otros desde la acción, otros desde la contemplación. 

Son 4 los principales senderos hacia la iluminación, la unión con el ser Supremo, con la Unidad, con Dios, sea cual sea el Dios que uno elija. Todos son igualmente válidos, y en todos se debe trabajar duro. 

Bhakti yoga


Es el camino de la unión con lo divino a través de la devoción hacia una deidad o Dios. El Bhakti yogui se une a Dios a través de oración, adoración y rituales. Es el camino preferido por las personas emocionales.

Jñana Yoga

Es la búsqueda de la unión con lo divino a través del conocimiento y de la sabiduría. El yogui utiliza su mente para indagar sobre la naturaleza propia y de lo que lo rodea. Es el camino de las personas intelectuales.











Karma Yoga

Para las personas dinámicas y dedicadas al servicio caritativo de los demás. Es la acción desinteresada sin búsqueda de recompensa. Esta acción debe ser realizada con la intención correcta, con la motivación pura de la ayuda a los demás, haciendo lo mejor posible y sin importar el resultado, sin esperar nada de las acciones que se realizan.



Raya Yoga


Significa literalmente el yoga de los reyes, y es lo que conocemos como los 8 pétalos del yoga. Hace un tiempo escribí sobre los 8 pétalos del Yoga en dos posts:

Este es el camino para las personas contemplativas e introspectivas, y se incluyen las técnicas como Hatha Yoga, Kundalini Yoga, Ashtanga Yoga, etc.


Sea cual sea el sendero que elijamos transitar, que lo hagamos con convicción, honestidad, compromiso, y respeto por los demás. 

Namaste.


17 abril 2014

En el espejo, mi Sombra

Muchas veces hablamos del significado de Yoga: unión. Unión de mi cuerpo con mi mente y mi alma. Cuando lo que hago, lo que pienso y lo que siento están integrados, están en armonía, en equilibrio. Practico un conjunto de técnicas para ser una persona cada vez más integrada y feliz. 

En Hatha Yoga buscamos aceptar y unir nuestra naturaleza femenina y masculina, la unión simbólica del sol y la luna. La luz y la oscuridad, las energías opuestas en nuestra vida.  
Aprendemos a conectarnos con el cuerpo a través de las asanas. Aflojamos tensiones, nos relajamos, nos volvemos más fuertes y flexibles, nos sentimos rejuvenecidos, más sanos. Aprendemos los beneficios de respirar por la nariz, y a través de la consciencia de la respiración movemos la energía y "limpiamos" nuestro cuerpo astral, el cuerpo energético, más sutil que el físico. Con la meditación calmamos la mente y armonizamos el espíritu; aprendemos a estar plenamente presentes y plenamente conscientes de todo a la vez. 

Esta gran "limpieza general" va pasando sin que nosotros lo decidamos, la sola práctica honesta y comprometida hace que todo lo demás ocurra, no podemos evitarlo. Es como cuando barremos el piso de un cuarto sucio: sólo por la acción de barrer, el suelo va a estar más limpio. En yoga muchas veces somos conscientes del acto de barrer, y no tanto de la limpieza que el hecho de barrer está generando.
Normalmente, si barremos con regularidad, llega un momento en el que notamos nuestro "cuarto" mucho más limpio y ordenado, pero también suele pasar que comenzamos a notar algunos sectores sucios de la sala que antes no habíamos percibido. Claro, en un cuarto completamente desordenado y sucio no es tan fácil ver la capa de polvo sobre el mueble, pero si estamos en un cuarto perfectamente limpio, inmaculado, nos molesta cualquier pelusa.

Sólo cuando nuestro ser está más sano y más limpio de impurezas, tanto físicas como espirituales, comenzamos a notar las cosas que nos hacen mal, que no nos gustan de los demás, de nuestra vida, de nuestra realidad. Que el trabajo es aburrido, que ésta persona es una loca, que tal otra es agresiva, que ella es impaciente, que él es competitivo, todos son egoístas. Hasta podemos sentir que somos más intolerantes que antes. Nosotros, que hacemos yoga y nos sentimos tan bien, notamos lo mal que está nuestro entorno. De pronto, la vida cotidiana se vuelve difícil de tolerar, y sólo queremos ir a la práctica de yoga para estar con nosotros mismos, sabiendo lo bien que nos sentimos cuando la mente se calma y la respiración profunda produce un bálsamo para el alma.
Esto fue más o menos lo que a mí me pasó cuando empecé a tener una práctica más o menos regular de yoga. El mundo se volvió contra mí. Yo sentía que me elevaba en el camino de la iluminación y que todos a mi alrededor se habían convertido prácticamente en animales. No soportaba los comportamientos de la gente en la calle, de algunas amigas, de mis compañeros de trabajo, veía el error en todos los demás. 

Con la ayuda de mi maestro en ese entonces entendí que, lo que en realidad me estaba pasando, era que estaba entrando en contacto con mi sombra, haciendo consciente parte de mi inconsciente. 
Qué es esto de la sombra? La sombra es un concepto formulado por Carl Jung, psicólogo discípulo de Freud, que decía que la sombra eran todos aquellos aspectos de nuestra personalidad que no estamos dispuestos a reconocer como parte de nosotros. Características ocultas a nosotros mismos, nuestra propia "suciedad". Y cómo se rebelan estos aspectos? A través de todo lo que se manifiesta a nuestro alrededor. Todo aquello que se genera a nuestro alrededor, que nos afecta, que odiamos o nos fascina, es parte de la sombra. Y sólo al aceptar a los demás, nos aceptamos a nosotros mismos.



Todos tenemos un conjunto características que forman nuestra personalidad, que son valoradas por nosotros mismos -en muchos casos con influencia sociocultural- como positivas o negativas. Por cada característica positiva que vamos desarrollando, se genera la característica opuesta -negativa- como parte de nuestro inconsciente. Entonces, si desarrollo gran generosidad en mi consciente, automáticamente la avaricia pasa a mi sombra, y generalmente cuesta mucho aceptarla. Entonces toda la vida me voy a esforzar para hacer cada vez más visible mi generosidad, y más oculta mi avaricia para los demás, pero sobre todo para mí misma. Si soy una persona taaaan generosa, cómo voy a ser avara! 
Los aspectos que habitan mi sombra, que no son ni más ni menos que la otra cara de los aspectos que habitan mi lado luminoso, son difíciles de aceptar. Vaga yoooooo? Superficial yoo??? Agresiva yo?
Sólo una vez que acepto que soy pacífica y también agresiva, puedo hacer algo con mi agresividad. Esto no significa que voy a salir a matar gente por la calle o que voy a dar rienda suelta a cualquier insulto que me plazca, pero sí que voy a intentar encauzar mi agresividad en actividades como deportes, música, o cualquier actividad que libere un poco de toda esa energía agresiva que es parte de mí y que la reconozco. Al aceptar, al verbalizar, al llevar a la luz, la sombra pierde su fuerza.

Comprendiendo esto, cuando creamos que estamos en el momento de empezar a hacer un trabajo profundo sobre nosotros mismos, podemos preguntarnos:
Qué cosas me fascinan de los demás? Qué cosas odio de los demás?
En lo personal, yo elijo responder estas preguntas con listas, ya les conté que amo hacer listas y escribir, la palabra escrita me ayuda a bajar las ideas abstractas de mi mente, entonces yo prefiero las listas, pero cada uno se responde como quiere, con dibujos, pensamientos, powerpoints o en charlas de café. 
En general, las respuestas a las cosas que nos fascinan de los demás, son fáciles de reconocer en nosotros mismos, pero qué pasa con las cosas que nos fastidian de los demás? Las cosas que odiamos, que nos sacan de quicio, que nos parecen fuera de lugar, propias de "los otros" y no de "los nuestros". Las reconocemos en nosotros? Sí, me fascina que alguien sea honesto, por supuesto que yo reconozco la honestidad en mí misma. Pero cuando me molesta que alguien sea impuntual, que use mi tiempo sin pedirme permiso, me es tan fácil reconocer que yo lo hago a los demás? 
Sólo lo que se acepta en los demás se acepta en uno. Y es la iluminación de nuestra sombra la nos libera, y nos da herramientas para trabajar con las partes de nosotros mismos que nos hacen infelices. Se trata de, con paciencia y sentido del humor, sin juzgarnos ni ser demasiado auto-exigentes, empezar a preguntarnos qué es lo que está afuera que refleja lo que está adentro, y cómo puedo hacer para reconocer y aceptar esos aspectos de mí mismo. Y una vez que reconozco, qué puedo hacer para que esa característica incluida en mi personalidad, me permita ser feliz. 


No es fácil, y no creo que sea un trabajo que se termine en algún momento. Como la gran mayoría de las técnicas de autoconocimiento, se practican de forma constante y a lo largo de toda la vida. Se trata sólo de seguir limpiando, día tras día, un poquito más profundo cada vez. 

Namaste. 

21 febrero 2014

Para los alumnos nuevos

Pasaron las vacaciones, se acerca el comienzo de clases, y en estos días hasta parece que el verano hubiese quedado atrás. La gente empieza a organizar las actividades de este nuevo año, muchos continúan con yoga como parte de su rutina, otros retoman después de un período de descanso, y algunos decidieron que este 2014 lo van a vivir mejor y se proponen empezar la práctica. Todos han decidido regalarse tiempo a sí mismos, conocerse, buscar un espacio de calma y bienestar. Todos se merecen encontrarlo.

Como profesora de yoga, noto que normalmente los nuevos alumnos vienen con bastante incertidumbre, ansiedad y dudas. Les han recomendado tomar clases de yoga, están decididos a probar, piensan que les va a hacer bien, pero en las primeras clases encuentran ciertas dificultades, se dan cuenta de que no es tan fácil como habían pensado. Les duele el cuerpo, no les salen las posturas, se dan cuenta de que no logran respirar por la nariz o que no pueden relajarse. Realmente se están enfrentando a sí mismos, se están conociendo desde otro lugar, conociendo su cuerpo, su energía, su propia sombra. Salen a la luz algunas características de la personalidad, a veces la impaciencia y la ansiedad, otras veces la autoexigencia o la vagancia, quizás la competitividad. A veces la ignorancia, la inseguridad, la falta de conciencia corporal, entre otras cuestiones. Y nótese que no digo: sale a la luz la falta de equilibrio, la debilidad, la falta de flexibilidad o las limitaciones del cuerpo. Y no lo digo, porque nada de esto importaría, si se practicara yoga con la actitud correcta. 

Y es por tratar de recordar lo que es una "actitud correcta" que escribo estas líneas. Durante la clase yo puedo tratar de corregir la "postura física correcta", pero es cuestión de cada alumno tener la "actitud correcta", que es lo más importante de la práctica.
Primero, para qué vamos a la clase? Para ser acróbatas? Para doblarnos a la mitad sin dolor? Es algo muy común que cuando uno empieza yoga, se fija en lo que hacen los demás. Y casi siempre uno siente que los demás están haciendo posturas imposibles, y hasta pareciera que lo hacen con una sonrisa burlona. Y uno piensa: yo nunca voy a llegar. El yoga no es para mí. Nunca fui flexible, esto es muy difícil. Y como todos los demás están más doblados, más equilibrados, más erguidos, más felices, me esfuerzo el doble, el triple por llegar. Aunque crujan mis rodillas, aunque sienta punzadas en la espalda, aunque respire por la boca, aunque me engañe a mí misma una y otra vez. Todo esto lo único que hace es alimentar a mi ego, hacerme sentir igual o superior a los otros, y muchas veces hasta inferior, mi yo es tan bueno en yoga... mi yo es tan malo en yoga... 
La verdad es que si me lo tomo de esa manera, no sólo que tengo muchas posibilidades de lastimarme, sino que no estoy haciendo yoga, estoy haciendo gimnasia de cuerpo y ego. 

El yoga es un proceso de auto-conocimiento, es ir para adentro, ir pelando nuestro interior capa a capa para que el cuerpo se una con el alma y la mente, para que se integren. Tradicionalmente, los maestros enseñaban individualmente, avanzando sólo cuando el alumno estaba listo. En la actualidad y en occidente, esto es "poco económico" y casi no se practica, pero la esencia debería ser la misma. Que cada alumno avance en su camino a su ritmo, en sus tiempos, con sus limitaciones (físicas, mentales y emocionales) y sus capacidades. Y para esto se necesita que cada uno aprenda a conocer sus limitaciones y capacidades, que a veces están ocultas a simple vista.
Una frase que me cambió la forma de encarar cualquier nuevo aprendizaje fue: sé amable con vos misma cuando estás aprendiendo algo nuevo. Muchos tendemos a ser muy autoexigentes, a veces competitivos, y eso nos termina perjudicando a la hora de aprender cosas nuevas, de vivir nuevas experiencias. Darnos tiempo, tenernos paciencia, ir de a poco, experimentar con nuestro propio cuerpo, con nuestra respiración, con nuestra mente. Dejarnos llevar.
No olvidemos que en Hatha Yoga, las posturas siempre pueden ser un poco más fáciles o un poco más complicadas, lo que significa que nunca vamos a llegar al final, es un camino donde siempre va a haber algún aspecto más sutil de nosotros mismos para conocer, entonces, para qué apurarnos? Vayamos conociendo capa tras capa, pelando capa tras capa, sin esforzarnos de más, sin juzgarnos, sabiendo que la parte netamente física de la práctica no es su esencia, que su esencia es mucho más profunda y sutil, su esencia es unir nuestra mente, cuerpo y alma, para sentirnos en armonía con nosotros mismos y con los demás.

Algunos se preguntan cuántas veces por semana se debería practicar para tener resultados. Yo creo que cuando uno empieza a hacer yoga con un interés verdadero, es más importante la calidad de la práctica y la constancia para tener resultados que la cantidad. Esto es, si puedo sólo una vez por semana, nunca falto, y hago la clase con mucha conciencia, voy a notar un beneficio para mi vida seguro. En cambio, si me anoto 4 veces por semana y falto 3, me genero angustia y frustración más que bienestar. En resumen, para mí es importante comprometerse a lo que realmente se puede cumplir, sin que termine siendo un compromiso más dentro de nuestra vida agitada y llena de obligaciones. Yo, cuando empecé a tomar clases, iba sólo una vez por semana, y sentía un cambio enorme. Con el tiempo, el cuerpo sólo me pidió ir dos o tres veces por semana, pero no lo forcé, surgió después de casi un año de regalarme sólo una práctica por semana.

También me consultan mucho sobre la falta de flexibilidad o equilibrio. Con el tiempo, la flexibilidad y el equilibrio van a aumentar, y con ellas el bienestar que uno siente. Sin embargo, nadie es "mejor" o "peor" en la práctica de acuerdo a su flexibilidad y equilibrio, el progreso en el camino no tiene nada que ver con el logro de una postura u otra, sino con cómo hago la postura, con plena conciencia y plena presencia, con la sensación de estar centrado, equilibrado y de vivir el presente con plenitud. 

A veces vienen alumnos con limitaciones físicas importantes o con lesiones, y me consultan si ellos también pueden practicar. La verdad es que todo el mundo puede practicar yoga, porque hay un yoga para cada persona. Las clases se pueden adaptar a las necesidades específicas de tal o cual limitación, por eso es importante comunicarse con el profesor o la profesora para saber si su clase puede adaptarse, y sino buscar otra opción. Como profesora yo sé que no todas mis clases son para todo el mundo, yo no soy la persona con la que todos van a querer practicar, y está bien que así sea. Cada uno tiene que encontrar un guía con el que se sienta cómodo y una práctica con la que se sienta cómodo. Cada uno tiene que elegir qué camino tomar, si todos los caminos conducen al mismo lugar!! 


En fin, en este nuevo año "lectivo", lo que les deseo de corazón a mis alumnos y a todos los que practiquen yoga, es que con el tiempo aprendan a conocerse, a valorarse y a respetarse. Que aprendan a saber lo que es mejor para ellos y qué límites y exigencias poner en su práctica. Que aprendan a percibir internamente y a observar. Que calmen sus mentes agitadas y expandan la conciencia, que experimenten la inteligencia del cuerpo en su totalidad. Que lo que sientan, piensen y hagan estén integrados. Que la práctica de yoga los ayude a estar más equilibrados y armónicos consigo mismos y con lo que los rodea, generando así felicidad para sí mismos y para los demás. Que sean un poquito más felices, que vivan una vida mejor. 
Namaste.

Les dejo una bendición budista:


10 febrero 2014

Sobre India con amor

Hoy les quiero compartir un texto que escribí hace un tiempo cuando recordaba el viaje que hice con mi pareja por India en el 2013. 

La India es mujer y está loca. Es mujer porque, como los dioses hindúes, en sus miles de años de cultura ininterrumpida atravesó la masculinidad, para llegar a dominar su femineidad sutil y espiritual. Está loca porque vive en un ataque de histeria y confusión constante, en movimiento sin saber bien para qué ni para dónde. Está herida y está feliz, acepta lo que le toca.

Mi primera sensación cuando llegué a Nueva Delhi fue: India te amo. Seguida de una inevitable saturación de los sentidos. Podía oler al mismo tiempo un incienso riquísimo o una comida con especias, y algo desagradable como basura, deshechos de la vaca o a la vaca misma (las vacas son sagradas en India y viven en las calles sueltas y en convivencia con todo lo demás). Veía una hermosa mujer vestida con un sari colorido, y cuando la miraba mejor, la mujer tenía la mitad de la cara quemada, tan bella y tan fea a la vez. En un mismo paseo observaba desde la pobreza más extrema hasta los palacios más increíbles. Les muestro algunas fotos:




   
   
  


El estímulo exterior es tan grande, que se dice y con mucha razón que la India te devuelve lo que está en tu interior. 
Por ejemplo: un día me levantaba irritada, y me encontraba en medio de cientos de estímulos externos para enojarme. Nada funcionaba, hacía calor, los comerciantes me querían cobrar de más, todo el mundo nos daba indicaciones aunque no tuvieran ni idea de lo que les estábamos preguntando, por lo que más de una vez terminábamos perdidos en un callejón imposible.
Si otro día me levantaba armoniosa y en paz, percibía la armonía y el equilibrio que hace que, por ejemplo, las motos circulen sin chocar en medio del caos de tránsito, recibía palabras amorosas de extraños siempre dispuestos a ayudar, encontraba mercancías increíbles a precios irrisorios...
Ella me reflejaba sin condiciones, como un espejo de miles de colores que siempre tiene algo de razón. Con el tiempo aprendí que para pasarla bien en India, tenía que estar equilibrada internamente. 

Algunas impresiones sobre la sociedad y la cultura...
Socialmente la India es tan compleja que creo que no alcanzarían años viviendo allá para entenderla. Es un país de 1100 millones de habitantes en la actualidad, pero lo que la hace tan compleja y rica es que ha sido habitada constantemente por más de 5000 años, y su cultura puede haberse transformado, pero nunca ha sido devastada como ocurrió con otras civilizaciones. En India se hablan cientos de idiomas y dialectos, hay varias religiones y grandes diferencias culturales y sociales. Tenemos que tener en cuenta que es un país unido hace tan sólo 80 años, cuando antes convivían en todo el territorio distintos reinados con sus maharajas, los reyes, que gobernaban con poder absoluto.

En todo momento me preguntaba cómo podía ser que toda esa gente viva en paz, que no haya grandes guerras civiles, con los niveles de pobreza que hay. 
Y los sociólogos deben haber estudiado el tema, yo sólo tengo mis impresiones y el haber charlado con la gente en el poco tiempo que estuve allá. Creo que la respuesta es que es un pueblo de naturaleza pacífica. Siempre lo fue. Es un pueblo que acepta su destino, acepta su realidad sin cuestionarla. Es un pueblo que cree en el destino y en el poder de los dioses. Es un pueblo religioso, sea cual sea la religión a la que pertenezcan, tienen fe ciega. Es un pueblo que cree que en esta vida se le presentarán pruebas que deben superar y que, generando buen karma, en la próxima vida les irá mejor. Creen en la rueda de reencarnaciones, en Samsara. 

Es una cultura que separó a las personas en estratos sociales, en castas que, si bien están prohibidas por ley, en la práctica siguen teniendo la misma vigencia que siempre. Las castas dan valor a la persona, y son aceptadas de una forma que para nosotros es inconcebible. Como si por divino deseo uno sea mejor o peor que otro desde el nacimiento hasta la muerte. Una marca reconocida por todos e ignorada por nadie. Una realidad aceptada.
En esta vida nos ha tocado tal o cual cosa, y sólo generando un buen karma, en la próxima encarnación tendremos una vida mejor. Si nacemos hindúes, una de las religiones de la India, es porque nos lo hemos ganado en vidas anteriores, no por casualidad. Nadie puede convertirse al hinduísmo, porque es un beneficio con el que se nace gracias a mucho trabajo en vidas anteriores, es un beneficio generado por el buen karma.

La India me decepcionó por el hecho de ser machista, retrógrada, discriminadora. Es una sociedad donde la homosexualidad está prohibida por ley y muchísimos matrimonios todavía son arreglados. Donde a la mujer prácticamente se la "vende" al mejor postor. Me producía rechazo el deseo sexual con el que me miraban los hombres en la calle, por tener su sexualidad tan reprimida. Me dieron pena las pocas libertades que tienen los jóvenes para tomar decisiones por su cuenta, porque todo supone una ofensa o un orgullo para toda la familia. Me impactó la poca conciencia generalizada del medio ambiente, donde se consume plástico de a toneladas y se tira a la calle sin el menor recaudo (aunque entiendo que es falta de educación, porque el plástico existe hace poco y reemplazó los materiales ecológicos que se usaban antes, como las vasijas de barro). 

La India me produjo admiración por su gran voluntad y fuerza para salir adelante. Por la amabilidad de la gente, porque tienen una inocencia innata como si estuvieran todos en constante contacto con su niño interior, como si no hubieran crecido. Como si las tiranías de nuestra sociedad occidental en verdad nunca los hubiesen alcanzado. Admiro el respeto que tienen por las familias y por las tradiciones. Admiro su fe, aunque generalmente no la comparta. Admiro su paz, su espiritualidad, y su capacidad de vivir en el perfecto caos de un país al borde del precipicio y hacer equilibrio constantemente. Admiro su historia de supervivencia, su cultura rica en arte, música, arquitectura, narraciones, comida.

Amé a sus mujeres, tan bellas ellas y reprimidas. Tan amables y compartiendo con nosotros los occidentales sus bebidas, comidas, charlas y a veces sólo alguna mirada cómplice. Tan metidas en su mundo femenino y secreto. Cómo soñaba con haber vivido otra vida en la zenana, la parte de los antiguos palacios reales donde sólo convivían las mujeres y los niños, las esposas y concubinas de los maharajas. Cuando visitaba los palacios, siempre fantaseaba con que acá se escondían los secretos más profundos de la cultura India, custodiados por las guardianas en saris. 

Cuando me preguntan si recomiendo ir a India a pesar de la pobreza y las limitaciones culturales, no dudo ni un segundo un SÍ rotundo. Es un mundo distinto, es un mundo que nos abre la cabeza y nos enriquece por ser tan diferente a nosotros. Es un viaje al interior y al pasado, es aprendizaje puro. Volvería una y mil veces si pudiera!!!  

Cuando estuvimos en India nos hicieron una nota para una radio de un conocido. En el momento me dio mucha vergüenza, pero hoy la escuché de nuevo y me di cuenta de que me traslada de nuevo a ese día, uno de los últimos días de nuestro viaje. La comparto con ustedes, van a escuchar la mayor parte del tiempo hablando a mi pareja, Santiago -que es periodista y estaba en su salsa- y yo sólo un ratito medio obligada. La entrevista dura 45 minutos. Espero que la disfruten!