10 octubre 2013

Algunos ejercicios de educación respiratoria


Como contaba en la última entrada, la energía vital (prana) está íntimamente relacionada con la respiración.

Por eso, durante la práctica de yoga, buscamos tener una respiración fluida, constante, tranquila y profunda, para que el prana vaya naturalmente donde las asanas  lo requieren, y así se trabaje el campo energético, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello.

Existen ejercicios básicos que se pueden practicar a diario, en cualquier momento del día, que ayudan a educar la propia respiración para que empiece a fluir como esperamos. 

Antes de practicar, algunas cuestiones a tener en cuenta:
- Al activar la respiración consciente, estamos activando el movimiento de la energía vital en el cuerpo sutil, por eso, al mover estas energías, muchas veces nos volvemos más sensibles, y los estímulos externos pueden afectarnos más. Recomiendo practicar en un ambiente tranquilo y relajado; si es posible, cerrar los ojos para aumentar la percepción interna.
- Como en cualquier otro ejercicio, no debemos llegar al límite de la incomodidad o la molestia física. No competir con uno mismo, no exigirse de más, respetar lo que el cuerpo necesita.
- Si siento que el corazón late más rápido que lo normal o que me mareo, signos de hiperventilación, vuelvo inmediatamente a la respiración normal y natural.


Ejercicios:
  • La respiración profunda o completa: inhalo de abajo hacia arriba, llevando el aire primero al abdomen, después a las costillas y por último al pecho y garganta. Exhalo también de arriba a abajo, primero desde el abdomen, luego costillas, y por último pecho y garganta. 
  • La respiración yóguica: inhalo como en la respiración profunda (bajo-medio-alto), y exhalo al revés, es decir primer el pecho, luego las costillas y por último el abdomen.
  • La respiración baja: sólo me concentro en llevar el aire hacia el abdomen.
  • Respiración media: llevo mi respiración al espacio intercostal.
  • Respiración alta: me concentro en pecho y garganta.
  • Respiración ujjayi: se alarga la respiración, inhalación y exhalación duran lo mismo, y se produce un suave sonido en la garganta, porque el paso del aire queda voluntariamente reducido por la glotis.      
  • La respiración cerebral: imagino un triángulo entre las fosas nasales y el entrecejo, llevo la inhalación y la consciencia desde las fosas nasales hacia el entrecejo y exhalo desde el entrecejo hacia las fosas nasales; se oxigena el cerebro y se estimula el sexto chakra.

Existen muchos más ejercicios de educación respiratoria y pranayamas, pero como la práctica depende mucho de cada persona, lo mejor es consultar personalmente con un profesor para llevar una práctica diaria acorde a las necesidades personales.

Citando el título de uno de los libros de Indra Devi, lo importante es aprender a "Respirar bien para vivir mejor".

Namaste. 

02 octubre 2013

Sobre Nadis y Pranayamas


Imaginemos a los antiguos Yoguis de la India, viviendo en sus cuevas en los Himalayas, rodeados de montañas, quizás pasando tiempo en algún templo de la zona. Ellos vivían al ritmo de la naturaleza, se iluminaban con el sol y la luna acompañaba sus noches... meditaban por largos períodos. 

Acá les dejo algunas imágenes para ayudar a la imaginación:


Las viviendas de los monjes en monasterio budista tibetano. De fondo, los Himalayas.




Monasterio budista tibetano de Leh, en los Himalayas

El templo

Acá parece ser muy fácil entrar en la meditación...

Y sin embargo, como para muchos jóvenes del mundo, para algunos monjes el celular es más interesante que el templo y las montañas!!!
Los yoguis conocieron los secretos de su ser, los transmitieron a sus discípulos, y de a poco se dieron a conocer al mundo. Ellos supieron identificar su cuerpo energético, más sutil que el cuerpo físico. Comprendieron lo que que siglos más tarde la ciencia afirma: somos energía pura
La verdad, nunca entendí mucho de física ni de química, pero creo que lo que sucede es algo así como que, al investigar la materia, los científicos siguen descubriendo partículas cada vez más pequeñas y siempre divisibles; como si, en realidad, todo fuese sólo energía. Me encantaría poder explicarlo mejor, pero como no me sale, les recomiendo un documental que vi hace un tiempo sobre física cuántica que me pareció muy bueno. Se llama "What the bleep do we know". Su versión en español es "En la madriguera". Acá les dejo un pequeño resumen que encontré en Youtube, el documental entero está online. 




En fin, estaban los yoguis en la montaña comprendiendo cosas que nosotros tardaríamos siglos en comprobar, e identificaron que nuestro cuerpo energético tiene miles de nadis, o canales por donde la energía fluye, y chakras, los famosos centros de energía, que profundizaremos en próximos posts.

Hay tres nadis o canales que son los más importantes: Ida, Píngala y Sushumna. Ida va principalmente por el lado izquierdo del cuerpo (aunque se cruzan en varias ocasiones), y es energía lunar. Píngala va por el lado derecho, y es solar. Shushumna es el canal central y va por la médula espinal.


Por estos canales fluye nuestra energía vital positiva o prana y nuestra energía vital negativa o apana. Hay que tener en cuenta que para los yoguis tenemos sólo aproximadamente un 10% de nuestra energía vital despierta, el resto se encuentra "dormida" en el primer chakra, a la altura del perineo. Esta energía dormida se llama Kundalini y usualmente es representada como una serpiente dormida y enroscada (ya hablaremos de ella más adelante).

Los yoguis también descubrieron que la respiración era el vehículo del prana en el cuerpo,  ya que inhalo prana y exhalo apana.
De ahí viene el interés en la práctica del yoga de trabajar con la respiración, ya que Prana-yama es el control o manejo (yama) de la energía vital (prana).
Hay pranayamas que estimulan el nadi Ida (femenino), que nos relajan, nos enfrían, nos calman; otros que estimulan Píngala (masculino), que nos calientan y nos dan poder y energía; y pranayamas que equilibran nuestras energías, nos armonizan.

En India tomé clases de pranayamas con un maestro que al principio de la clase nos hacía correr en círculos gritando a viva voz "fuego en la montaña", porque decía que cuando terminábamos podíamos escuchar nuestra respiración, hacerla tan presente en el salón que era imposible evadirla, había que enfrentarla y "domarla". Me sentía bastante boba corriendo alrededor del indio gritando como una loca, pero debo admitir que nos traía al presente. Corríamos como chicos, todo lo demás quedaba afuera y la respiración era la única protagonista. Un día me explicó la práctica de pranayamas así:
Todos tenemos un fuego adentro, una llama pequeña que es nuestra esencia. Muchas veces el fuego está un poco bajo y todo se llena de humo. Cuando viene el viento, el prana, dispersa el humo y aviva la llama. Nuestra esencia crece, se expresa. Trabajando con el prana podemos disipar el humo y ser nuestro potencial. 

Supongo que la explicación de mi maestro no fue muy científica, pero a mí me encantó!!! 

Namaste.

26 septiembre 2013

La Huella Original

Qué quiero decir con el camino al conocimiento de mi huella original?

La explicación es muy sencilla, pero para entenderla tenemos primero que comprender dos conceptos: karma y reencarnación.

El karma es una palabra en sánscrito, que refiere al ciclo de causas y efectos. Contrariamente a lo que muchos piensan, el karma no siempre tiene una connotación negativa. Es simplemente aceptar que todas nuestras acciones, pensamientos, intenciones y palabras, tienen efectos, y éstos serán tan positivos o negativos como aquello que los originó. Según esta visión, no existe el premio o el castigo, sino tan sólo las consecuencias de lo que generamos. Karma es: cosecharás tu siembra. 

Y para los que creen en la reencarnación, uno cosecha lo que sembró en ésta vida pero también en vidas pasadas; y todo lo que sembramos hoy lo cosecharemos en ésta o el las próximas encarnaciones. 
Según las creencias orientales, nuestra esencia ha vivido vidas anteriores y volverá a este mundo muchas veces después de esta, ya que todos los seres estamos atrapados en el Samsara, la gran rueda del karma, donde se suceden los infinitos ciclos de vidas y muertes, mientras vamos aprendiendo de a poco las lecciones en nuestro camino a la liberación.
Si bien cada tradición tiene sus propias "reglas" en cuanto a cuándo y en qué se reencarna, todas coinciden en que la única forma de salir de este círculo es la iluminación, cuando ya no hay karma ni positivo ni negativo, cuando nuestra esencia es completa y una con la conciencia universal, cuando ya no hay necesidad de volver a pasar por otra vida ni muerte. Cuando nuestra cuenta kármica da cero.

Ésta es una figura tradicional de Samsara, que muchas veces se simboliza también con una serpiente que se muerde la cola:






Entonces, la huella original es nuestra naturaleza esencial, aquello que traemos desde antes y que nos llevaremos también, con toda su sabiduría y karma. Es nuestro verdadero ser, y por ende, lo que nos une con el ser universal. 
No es necesario creer en las reencarnaciones para entender el concepto, porque podemos entenderla como el alma que me une con mi Dios, sea el Dios que sea. Aquello puro en mí que me conecta con lo más sabio, con esa sabiduría que no está atada ni a los pensamientos ni a mis emociones individuales, sino sólo a la intuición.  
Un símbolo de la huella original es el elefante, de ahí el nombre de este blog.

El camino espiritual es el camino hacia la propia huella original, y sólo de esta forma podré recordar mi sabiduría, aprender del karma, y avanzar hacia una existencia más espiritual.

Creo que por eso se dice que la religión se aprende, y la espiritualidad se recuerda, no? 

Namaste.

19 septiembre 2013

Hoy es luna llena!!


Esta foto la saqué en Manali, en el norte de India, fue la luna llena de mayo. Acá no se puede ver, pero la luna salía entre los Himalayas. Era un espectáculo impresionante, recuerdo que se hizo esperar, salió muy tarde, y subía rapidísimo, te dabas vuelta un minuto y ya había cambiado de lugar. Le saqué como 20 fotos o más quizás, y ésta es la que más me gusta.

La luna siempre nos ha fascinado, desde el principio de los tiempos. Primero usamos su luz para iluminarnos, hicimos rituales en su nombre, le bailamos, la adoramos.
Luego la estudiamos, organizamos un calendario con sus ritmos, investigamos sus movimientos, sus funciones; un día el hombre logró llegar a ella y, hoy por hoy, un tal Dennis Hope dice ser su dueño y comercializa el territorio lunar como propio. Escuché por ahí que pronto habrá una colonia en la luna con varios "valientes" que se mudarán indefinidamente, todo documentado en un reality show. Por lo visto, la luna siempre dio y dará que hablar.

Desde el punto de vista simbólico y espiritual, la luna representa nuestro lado femenino y sensible. Esta energía femenina, que no sólo está presente en las mujeres sino en todos los seres humanos, es cíclica. Como la luna, va cambiando a lo largo del mes. Representa la intuición y lo emocional. En luna llena, suelen acentuarse estos aspectos de la persona, nos volvemos más perceptivos, sensibles, en contacto con nuestras emociones. Si hay un momento para confiar en nuestra intuición es hoy, en luna llena.

En su libro "Luna Roja", Miranda Gray profundiza sobre los ciclos lunares y su relación con la menstruación. Describe las distintas etapas por las que pasamos las mujeres en el ciclo menstrual/ lunar, y cómo nos sentimos y comportamos en cada uno. Es muy interesante, y es un punto de vista que muchas nunca hemos profundizado antes.

La luna tiene cuatro fases principales: nueva, cuarto creciente, llena y cuarto menguante; la tierra y todo lo que la habita está influenciado por ellas. Es interesante reconocer nuestra relación con la luna, como la tuvieron alguna vez nuestros antepasados, y empezar a percibir los cambios en nuestro cuerpo y mente a lo largo de los 28 días del ciclo lunar.

Los dejo con otra foto de la misma noche:



Namaste.

11 septiembre 2013

Los Mantras

Qué son los Mantras?
Un Mantra es una palabra o frase corta con un gran poder vibratorio, que puede cambiar nuestros estados de conciencia. Son palabras recitadas que nos calman, nos serenan, nos llevan al centro de nosotros mismos. 
Los mantras suelen ser en sánscrito, el idioma antiguo de la India, pero también se puede utilizar una palabra en español que cumpla con el objetivo. Los mantras siempre se armonizan con la respiración normal y natural, coordinando inhalación y exhalación con sonido y vibración.
Algunos de los mantras más antiguos creados por los grandes yoguis son: Om, So Ham, Om Namah Shivaya. 

El mantra OM

Este mantra simboliza la unidad original. Es esa vibración primera, de la que surgen los demás sonidos y así, todas las cosas. Se dice que los antiguos yoguis descubrieron este mantra y lo describieron como un sonido que subyacía el universo y, al parecer, los científicos de la actualidad lo han demostrado. Es el sonido del universo. Está adentro de nosotros, y también muy lejos; es la primera vibración, que nos une con todo lo demás. 
El mantra Om está compuesto por los sonidos AUM. Al recitarlo, notamos que la A vibra en nuestro abdomen, la U en nuestro pecho y la M en nuestra boca y entrecejo, estimulando así distintos chakras o centros de energía.
Debido a este gran poder y significado, suele recitarse el mantra al inicio o final de las prácticas de yoga y meditación.

Comparto con ustedes este mantra.


Namaste.



Qué son los Bandhas y los Mudras?

En toda asana acomodamos el cuerpo en determinada forma. 
Por ejemplo, en el Triángulo (Trikonasana), los pies apuntan a un lugar específico, una mano toma el pie o el tobillo, se extienden los brazos, se abre el pecho, las caderas, y la cabeza gira hacia la mano o al pie, dependiendo de las posibilidades que brinda mi cuello. Sería más o menos así:
Simplemente el estar en esta postura y respirarla, obtendremos grandes beneficios. Ahora, cómo me ayudan los bandhas y los mudras? Éstas son técnicas que podemos usar como complemento de las asanas, que las hacen más intensas, y suman beneficios. 

Los Bandhas
Los bandhas son cierres internos, que me ayudan a encauzar la energía y sostener las asanas. Son:
  • Jalandhara Bandha: contracción del mentón contra el esternón
  • Uddiyana Bandha: contracción del abdomen
  • Mula Bandha: contracción del perineo
  • Maha Bandha: las tres técnicas juntas




Los Mudras
Los mudras son cierres externos, que no permiten que nuestra energía se disperse hacia afuera. Para el yoga, la energía puede perderse a través de las manos, de los pies y de los ojos. Por eso siempre debemos estar atentos a generar estos cierres en todo momento. Algunos de los mudras más usados son:
  • Ajñali Mudra: manos juntas en el pecho en saludo.
  • Dhyana Mudra: manos en el regazo, una sobre la otra, con la izquierda abajo y los pulgares juntos.
  • Chin Mudra: manos hacia arriba en las rodillas. Dedo índice tocando el pulgar
  • Gyan Mudra: manos hacia abajo en las rodillas. Dedo índice tocando el pulgar 
  • Drishti Mudra: fijar la mirada en un punto
  • Shambhavi Mudra: mirar el entrecejo
  • Nasikagra Drishti Mudra: mirar la punta de la nariz

Algunos ejemplos:
     

Es muy importante incorporar los Bandhas y los Mudras a nuestra práctica regular, ya que tendremos más control, aumentaremos nuestra energía y la llevaremos a donde realmente necesitamos.

Estas técnicas son muy antiguas, y podemos observar que en las figuras tanto budistas como hinduístas, siempre se incluyen. 

                         
                                 

Namaste.


Preparativos para una clase de yoga

Cómo me preparo para la práctica de yoga? 

Como la mayoría normalmente hace, llego con dos horas de ayuno, con ropa cómoda y sin relojes, pulseras, o cualquier elemento que pueda molestarme. Me descalzo, entro a la sala y comienza la clase...

Quizás pensamos que eso es todo, pero en realidad hay varias cuestiones internas a tener en cuenta:
  • Dejo los pensamientos afuera del salón. Dejo atrás las preocupaciones. Quedan afuera los sentimientos. No los voy a bloquear, no, ellos van a estar esperándome a la salida como siempre, simplemente los pongo en pausa un ratito. Los próximos 75 minutos van a ser sólo para mí. 
  • Acepto que mi cerebro no tiene por qué ser el gran protagonista todo el tiempo, que en el fondo es un órgano más. Acepto que cada parte del cuerpo tiene su propia inteligencia, y a través de la práctica del yoga voy a despertarla y equilibrarla.
  • Soy consciente de que mi cuerpo no es más que el de hoy. No es el de hace 20 años, ni el de la clase pasada, ni el que yo imaginé que sería. Mi cuerpo es el que es en el presente, y lo respeto. No compito conmigo misma ni con los demás.
  • El yoga es un camino interno e individual. Si bien tengo un guía externo, el profesor, soy yo la que pone los límites y la que exige un poco más. Reconozco que el dolor no me hace bien, y que tengo que saber cuándo parar, justo antes de que el estiramiento se transforme en dolor y lesión.
  • Durante la práctica, priorizo mi respiración. Las asanas deben permitir una respiración constante y profunda. Para el yoga, la respiración es el vehículo de la energía en el cuerpo, el vehículo del prana. Para que los beneficios del yoga no sean únicamente físicos, sino también en el plano energético, la respiración debe ser por la nariz, constante, profunda y sin esfuerzo.

En resumen, y como dice la gran frase: practico en plena presencia y plena consciencia.
Espero que disfruten de la práctica. Manos al pecho en saludo, repetimos tres veces OM. 

Namaste.